En estos días convulsos por el aspecto político, observé con sorpresa cómo en algunas redes sociales, muchos videos se referían a los turistas, muchos de ellos sorprendidos y hasta bromeaban por la naturalidad con la que los peruanos siguen trabajando como si todo estuviera bien.
También leía en
diversos medios de prensa e instituciones cómo el ejemplo del BCR, con el
liderazgo del señor Julio Velarde, sigue sosteniendo firmemente la moneda del
país, permitiendo que la economía y su ciudadanía no sean impactados por esta
situación, pero no se pueden negar las repercusiones internacionales, como el
riesgo país, etc.
Y ya que hablamos
del BCR, recuerdo cómo el ex primer ministro Aníbal Torres y la siempre
resentida Verónica Mendoza intentaban hacer presión y hasta optaban por
calificativos peyorativos, pero, felizmente, no lograron su cruel objetivo.
No cabe duda que
estos resultados van acompañados de pura meritocracia y elección rigurosa de
gente capaz y competitiva para cumplir este gran objetivo, y muchos peruanos
nos preguntamos:
¿Y por qué no se
puede replicar esto en las demás instituciones del país, partiendo por los tres
poderes del Estado, que son los que deberían dar el ejemplo de ello?
Muchas respuestas pueden darse a tan anhelado requerimiento de los peruanos, pero también es responsabilidad nuestra saber informarnos y no caer en dádivas, facilismos ni demagogias.
Regresando al
BCR, los peruanos esperamos que se haya formado una escuela de sucesores con la
batuta de su líder máximo, porque no podemos caer en la confianza irresponsable
y no pensar que, en algún momento, el tan sobresaliente y condecorado nacional
e internacionalmente dejará el cargo.
De momento,
políticos irresponsables buscan cortar el árbol del crecimiento del país y
tenemos pocas instituciones que sobresalen por sus resultados. Eso preocupa,
porque por más fuerte que sea la persona que sigue luchando sola contra los
problemas económicos y macroeconómicos, estamos expuestos a que pueda entrar a
la presidencia un mal elemento que, mediante una asamblea constituyente, deje
de lado la Constitución del 93 vigente, en donde se detalla sobre la
independencia y autonomía del BCR.
Finalmente,
debemos pulir nuestro voto, hacernos responsables y exigir que todas las instituciones del país
repliquen el éxito del BCR del Perú y recuperar el crecimiento económico con
políticas públicas que, con gente experta y competente, pueden seguir sumando
en distintas brechas que tanta falta hacen.

